abril 18, 2024

Berlín. – Sembraron terror los cineastas austriacos Veronika Franz y Severin Fiala este martes en la Berlinale con “The devil’s bath”, un filme de época que transcurre en Austria en el siglo XVIII y que alza la voz por las mujeres silenciadas en el mundo rural en el pasado.
La película, que ambos han definido como de «horror interior», pone el acento en los dogmas religiosos y tabúes que ahogaban a estas mujeres, que podían caer en depresiones que se trataban como «ataques de melancolía» con métodos ineficaces y dañinos.
Según Franz, se trata de una historia de época, basada en hechos reales, pero que habla también del mundo actual.
«Cada vez hay más dogmas y estamos más separados los unos de los otros, es una prisión invisible en la que vivimos hoy», advirtió la directora, pareja del también cineasta Ulrich Seidl y productor del filme.
La trama se desarrolla en un pueblo donde el cielo es siempre gris y un amenazante bosque parece siempre estar al acecho. En lo alto de una colina, una mujer ejecutada por haber matado a su bebé se expone a la vista de todos como recordatorio amenazante.
La protagonista es Agnes -la austriaca Anja Plaschg, conocida en su país por su proyecto musical Soap&Skin-, una mujer joven, sensible y de profundas convicciones religiosas, acaba de contraer matrimonio con Wolf (David Scheid) y su máxima ilusión es ser madre, pero su marido no parece muy interesado o capacitado para ello.
Ante un mundo que se torna cada vez más frío, duro y exigente, Agnes se recluye cada vez más en sí misma hasta el punto de verse acorralada y dispuesta a cometer un acto violento para liberarse. El tema de la depresión es otro aspecto de actualidad, subrayó Franz.
«Es un problema grave, sobre todo entre hombres que no lo admiten, tratan de ocultarlo o de escapar de ello», afirmó.
«La protagonista se muestra cada vez más pasiva porque no encaja en la sociedad y eso es algo que sucede hoy, gente que no trabaja, que son diferentes, que sienten que no cumplen con las expectativas puestas en ellos», añadió.
Fiala, codirector y coguionista de “The devil’s bath”, explicó que fue un podcast de la historiadora americana Kathy Stuart lo que les puso sobre la pista de esta historia. Hablaba de crímenes «terribles» cometidos por mujeres y quisieron indagar en qué había detrás.